La Universidad de Panamá es una macro universidad que cuenta con aproximadamente 95,000 estudiantes, alrededor de 4,000 profesores y más de 4,000 administrativos. Este volumen de población ocasiona un aumento de la conflictividad en las relaciones interpersonales y grupales, asà como en las relaciones interestamentales y entre universitarios y autoridades. La legislación universitaria establece las pautas orientadoras de estas relaciones, en la parte referente a los derechos y obligaciones de estudiantes, docentes y administrativos, asà como a la competencia de las autoridades y órganos de gobierno.
La Universidad de Panamá es la primera entidad de educación superior del paÃs que posee este mecanismo de defensa institucional, el cual permite concentrar esfuerzos y recursos en una sola oficina que actúe como observatorio de la realidad universitaria, de manera de recibir información y actuar sobre situaciones que se susciten entre componentes de los diversos niveles jerárquicos universitarios o diferentes estamentos; o de posibles problemas o conflictos entre personas pertenecientes al mismo nivel o estamento; o detectar disfunciones más amplias o generales; o intervenir de oficio para solucionar problemas, en lo relativo a presuntas afectaciones de los derechos de los universitarios.
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Por ejemplo, universidades de América Latina, Estados Unidos y España cuentan con esta figura, ampliamente desarrollada, con el propósito de mejorar la calidad del funcionamiento universitario.Â
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En ese sentido, La primera DefensorÃa latinoamericana fue creada el 29 de mayo de 1985, en la Universidad Autónoma de México, como un órgano jurÃdico, independiente que vigila la observancia de la normativa de esa comunidad universitaria.
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Al principio, el Defensor Universitario se encargaba solamente de la protección de sectores concretos –alumnado y profesorado- en contra de actos provenientes de los servicios universitarios; hoy en dÃa esta figura ha evolucionado y el Defensor debe proteger a todos los integrantes de la comunidad respecto de todos los derechos que se viven dentro de un claustro universitario. En consecuencia, este Despacho además de poseer las dimensiones clásicas de queja y petición, también debe ser garante de una calidad de servicios y un ambiente laboral sano y armónico, basado en los principios que rigen a la Universidad.